Visitante: 767732
desde 7/12/2004.
Temas del libro
Newsletter (boletin)
Foro
Base de Canciones
Links

Pagina nueva 1 Exposición Homenaje. Carlos Gardel. Los herederos de Gardel", 18 de febrero de 19 a 22 horas y días subsiguientes. Grand Boulevard Hotel. B. de Irigoyen 432. Buenos Aires. 4222-9000 int. 2176 "Se exhibe por primera vez la colección directamente heredada de Carlos Gardel. Es tal vez la más importante en joyas, objetos, muebles, cartas, documentos, fotos, telegramas, perteneciente a Carlos Gardel y su madre Berthe Gardes" Pagina nueva 1 Pagina nueva 1 Pagina nueva 1

Novedades!!

3

400.000 visitas!Agradecemos profundamente el interés y la constancia de todos.

Próximamente: la información más completa sobre "Flor de Durazno", el film que Gardel filmó en 1917. Una investigación a fondo sobre los motivos de la filmación,los protagonistas, el mito de Gardel filmando "La Loba"... Quedan todos invitados a visitarlo.

Suscríbase en forma GRATUITA al boletín "Gardel Buenos Aires" y recíbalo en forma electrónica. Sólo envíe un mail a info@gardelbiografia.com.ar. "Gardel Buenos Aires" sale los primero días del mes...

"Gardel la biografía" está auspiciado por la Secretaría de Cultura de la Ciudad de Buenos Aires.

"Gardel la biografía" ha sido seleccionado por la CONABIP en la categoría "Pensamiento Nacional" (2006).



© Gardel, La Biografia.
2004-2005

Gardel y la radio

Carlos Gardel actuó en numerosas oportunidades ante los micrófonos de un estudio radiofónico, tanto en la Argentina como en el exterior. Repase aquí su trayectoria radial.

                  

Orígenes de la radio

 

Antes de la irrupción de la radio, el teatro y el cine (por entonces llamado biógrafo o cinematógrafo) se repartían el interés del público en cuanto a las posibilidades de entretenimiento masivo. El circo, si bien ya había perdido algo de su preeminencia, reunía aún a sus adeptos entre las clases más humildes. Los cafés y las cantinas brindaban la posibilidad de escuchar a orquestas y solistas, en pleno crecimiento del tango y de la atracción por géneros foráneos como el jazz y el fox-trot.

 

Si bien con la aparición del disco se había dado el puntapié inicial para llevar la diversión a los hogares, será recién con la difusión de la radio cuando se modificarán sustancialmente las formas de esparcimiento. Con la radio el ciudadano común podrá acceder a múltiples estímulos –información, música, chistes, radionovelas– con el simple hecho de encender su aparato receptor, y el aumento de la pasividad física será compensado con una mayor actividad intelectual.

 

El 27 de agosto de 1920 fue inaugurada en forma oficial la radiofonía en la República Argentina. Gracias al esfuerzo del doctor Enrique Telémaco Susini y sus ayudantes, Buenos Aires escuchó por primera vez una transmisión radial. El lugar elegido para realizar dicho ensayo fue el Teatro Coliseo, donde se presentaba la ópera “Parsifal” de Richard Wagner, interpretada por la orquesta sinfónica del teatro Constanzi de Roma y la compañía lírica del Teatro Municipal de Río de Janeiro. “Desde ese momento no cejamos en nuestro empeño –recordaba el doctor Susini– y, sacrificando tiempo y dinero, mantuvimos esa estación del Coliseo, mejorándola día a día”. Quedó inauguraba así la primera emisora, Radio Argentina, que sería pionera en Sudamérica y el mundo. 

 

En los dos años siguientes aparecieron amplificadores y bocinas que multiplicaron las posibilidades de crecimiento de la audiencia, y hacia fin de 1922 surgen, empujadas por las firmas del mercado radioeléctrico que veían a la radio como un medio para acrecentar sus ventas, las primeras radios: Cultura, Sud América y Brusa. 

 

Las flamantes emisoras, cada una con sus particularidades, comenzaron a pensar en la producción de programas específicos, que se sumaran a la reproducción de los conciertos y óperas que venían haciendo. Surgen así los números preparados en exclusividad para ser interpretados desde los estudios de la radio: las llamadas audiciones. En este punto se perfilaban ya dos formas de ver la radio: una de tipo más comercial; la otra, pensada como medio de comunicación y difusión cultural. 

En este contexto, la pelea de box del 14 de septiembre de 1923 entre el argentino Luis Ángel Firpo y el campeón del mundo el norteamericano Jack Dempsey, definió mucho más que un título. El combate, llevado a cabo en la tierra natal del campeón, se retransmitía a la Argentina con unos minutos de demora. “Mi familia era la única del barrio –recordaba el escritor Julio Cortázar– que lucía una radio caracterizada por una antena exterior realmente inmensa, cuyo cable remataba en un receptor del tamaño de una cajita de cigarros pero en el que sobresalía brillantemente la piedra de galena, y mi tío, encargado de ponerse los auriculares para sintonizar con gran trabajo la emisora bonaerense que retransmitía la pelea. Buena parte del vecindario se había instalado en el patio con visible azoramiento de mi madre... De más está decir el pandemonio que se había armado con las informaciones espasmódicas que mi tío recibía por las orejas y estertoraba por la boca...”

 

La pelea, polémica y muy breve, fue estirada varias horas por los locutores encargados de cubrirla, y teniendo tan buena repercusión que también la filmación hecha sobre el combate sería exhibida en los cines durante años. Pero lo más importante es que dicha transmisión trajo consigo el boom de la venta de receptores a galena. “Firpo perdió... –continúa Cortázar–, fue nuestra noche triste; yo con mis nueve años, lloré abrazado a mi tío y a varios vecinos ultrajados en su fibra patria. Después, la radio se perfeccionó rápidamente, aparecieron los altavoces, las lámparas, y esas palabras que eran la magia de mi infancia, superheterodino, salida en push-pull...” 

 

Hacia 1924 la situación comienza a perfilarse más nítidamente para la radiofonía, y el repertorio de música popular y autóctona acapara el interés de las emisoras. Comienzan a ganar espacio en el aire las orquestas de tango y baile, los dúos criollos y solistas, así como toda una serie de personajes ligados al amplio mundo de la música criolla. Dentro de esta “avalancha” de artistas que ingresan en la radio, también aparecieron intérpretes de bajo nivel musical, pero que lograban conseguir auspiciantes, y en poco tiempo la radio dará un giro decisivo en su configuración, imponiéndose en forma definitiva la visión más comercial.

 

El debut de Gardel

 

El 30 de septiembre de 1924 apareció un pequeño anuncio en el diario La Nación, el cual indicaba el inicio de la carrera radiofónica del dúo Gardel-Razzano: “Hoy martes, a las 22 horas, por Radio Grand Splendid, en la onda de 325 metros, audición a cargo del dúo nacional Gardel-Razzano, que por primera vez cantará por radiotelefonía, desarrollando un extenso programa con sus más aplaudidos números”.

 

Radio Grand Splendid Theatre había sido creada pocos meses antes por Benjamín Gache y el ingeniero Antonio Devoto, y por entonces se hallaba en la búsqueda de promotores para interesar al público en la flamante emisora. “Aún se estaba en nuestro país en los tiempos heroicos del invento –reflexiona Francisco García Jiménez, biógrafo de Razzano–, y en las viviendas pobres se pescaban con aparatitos de galena las transmisiones”. 

 

Cuatro días después de aquella presentación, Gardel volvió a los estudios de la emisora, esta vez sin la participación de Razzano y acompañado por la orquesta de Francisco Canaro, para interpretar “Como agoniza la flor” y “La garçoniere”, entre otras canciones, que luego también serán registradas en disco. Si bien la calidad interpretativa de la orquesta de Canaro no resultaba muy distinta de la que alcanzaban los guitarristas de Gardel –llevar el ritmo, algunos tímidos punteos, refuerzo de la melodía principal–, dichas audiciones representaron para el cantor una interesante aproximación a un mundo musical más amplio, una suerte de ensayo con vistas al futuro.

 

No obstante este promisorio debut, deberán pasar algunos años antes de que el verdadero gran lanzamiento se suscite, porque las emisoras aún se hallaban en una etapa de maduración del armado de la programación, la selección de artistas y los horarios en que saldrían al aire, además de otros detalles organizativos. Para Gardel ese gran momento llegará con sus actuaciones en Radio Brusa, seguidas por las presentaciones en la estación Prieto, en el invierno de 1928. A esa altura, las radios argentinas estarían controladas casi en su totalidad por cuatro grupos financieros: Gache y Devoto habían sumado a Radio Splendid el manejo de Radio Mayo y Radio Rivadavia; Jaime Yankelevich dirigía Radio Nacional, La Nación, Bernotti y Cultura y Porteña; Teodoro Prieto hacía otro tanto con Radio Prieto, Radio Argentina y Radio Fénix, y la Sociedad Anónima Radio Buenos Aires tenía bajo control a La Razón y Brusa. 

 

Una vez más, en este período de consolidación y trabajo para los integrantes del dúo Gardel-Razzano, el balance de 1924 era bueno, y la incipiente aparición de la radiofonía presentaba auspiciosas perspectivas para el año entrante. Hacia fin de año salió el Anuario Teatral Argentino, con una suerte de balance de la temporada, de las obras que habían triunfado, los artistas que habían visitado la Argentina, los nuevos conjuntos que habían surgido, y sobre el binomio Gardel-Razzano expresaba: “Es el dúo de cantos nacionales más popular de la República Argentina. Ellos cultivan con fidelidad e inimitable gusto todo el cancionero típico porteño y folclorista argentino. Las cuyanas, las vidalitas, los tristes, los pasillos, los bambucos, los yaravíes, las chacareras, las zambas, gatos, tangos-canciones, shimmys, valses, tonadas, milongas y estilos criollos encuentran en ellos a los intérpretes exactos, armoniosos, eficaces”. Tras describir en forma sucinta los comienzos del dúo, el artículo explicaba la relación entre ambos cantores, sosteniendo que “con Razzano forman la pareja ideal; el uno se complementa con el otro. Gardel asume las responsabilidades artísticas y Razzano, las comerciales”.


09/03/2005© Gardel, La Biografia.